Los días no pueden ser todos iguales. Menos cuando tenés toda
una vida adelante. Quieres cambiar pero hay algo que no te deja. ¿El miedo es
un algo? Capaz, muchas veces no hago cosas por miedo a fallar. Ahí entran en
juego el ser aceptado y encajar. No sé si acá pueda encajar, alguna forma debe
haber. Sé que alguien me debe querer pero a veces soy yo la que no se arriesga
a averiguarlo. ¿Qué hago con los demás? Los ignoro, les respondo. Sé que tengo
actitud para esas cosas. Pero la actitud no es mi personalidad, creo que me
estoy haciendo como persona y no es demasiado cierto decir que tengo una
verdadera personalidad. Me puedo
describir como una amante de la música, soñadora, rara; pero es un rara bueno, es raro. Amo estar en
familia, aunque a veces me meto en problemas de adultos como dice mamá.
Mis amigos son muy pocos, y no le puedo decir “Te quiero” a cualquier persona. Me
considero buena amiga, pero a veces
siento que no me dan nada a cambio. Pienso que hay personas que piensan igual
que yo, que no creen que hay que ser popular y tener millones de “amigos” para
ser feliz. Creo que no quiero romper los moldes, no quiero ser diferente, pero
no quiero ser así. Histérica y falsa, odio eso. Quiero que eso cambie, para poder
cambiar un poco yo. Hay muchas cosas
más, innumerables. Pero mi mayor problema es no saber dónde estoy. Soy madura y
soy una nena a la vez. En el medio. En la adolescencia,
así con los dos pies encima pero sin dar ningún paso. Todos me hablan de lo
linda que es, pero, en realidad, yo todavía estoy demasiado confundida cómo
para hablar. Y quiero que me escuchen, me van a escuchar. Esa es mi idea.
